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Crónica de una enfermedad -13

“Escaleras para llegar a Dios”

 Vía Crucis

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento.” Eclesiastés 12:1

 

En el Uruguay, en la región de las sierras de Minas, se encuentra el cerro del Verdún, en cuya cúspide hay un enorme monumento consagrado a la virgen María. Hace más de un siglo que la devoción de los católicos, han hecho de ese lugar un centro privilegiado de visita y veneración. Suben al cerro por un camino de piedras que lo va serpenteando, encontrándose cada cierto trecho, descansos con pequeños monumentos que recuerdan las escenas finales de la vida de Jesucristo.

Ese camino se llama la “vía crucis”. Muchos creyentes en búsqueda del cumplimiento de alguna promesa o agradeciendo por haberla recibido, o simplemente por un ejercicio de espiritualidad suben con esfuerzo ese cerro para expresar su adoración a la virgen. Hay quienes, más piadosos, lo hacen subiéndolo de rodillas. Aunque el cerro no es muy alto, alrededor de 150 metros, igualmente constituye  un esfuerzo considerable escalarlo, por lo empinado y la cantidad de cantos rodados que tiene, siendo una verdadera tortura hacerlo de rodillas. Hace como 45 años visitamos ese lugar con mi esposa, atraídos por la belleza de la zona (tiene una visión fantástica la cima del cerro, observándose toda esa bella región) y sintiendo curiosidad por esas conductas insólitas de misticismo. En un país como Uruguay, anti religioso y escéptico, las escenas de ese tipo de adoración resultaban asombrosas y sorprendentes. Ver personas con las rodillas ensangrentadas, avanzar lentamente, con enorme sufrimiento, fueron escenas desgarradoras que todavía recordamos.

De alguna manera, a partir del 22 de enero del año pasado, se nos ha impuesto nuestra propia vía crucis. Desde entonces, hemos ido subiendo la cuesta de esta enfermedad, etapa tras etapa, quizás siguiendo el modelo de sufrimiento de Cristo. Ha habido tramos muy dolorosos, como si nos hubiéramos arrastrados sobre piedras filosas despiadadas, otras ocasiones fueron más llevaderos, pero siempre avanzando cuesta arriba, en forma muy fatigosa. ¿Cuáles han sido las etapas consumadas de la vía crucis? En primer lugar, fue la etapa de la internación, la más intensa, penosa y angustiosa. Gracias a Dios fueron solo 9 días. Luego siguió la fase del lecho, de estar en cama la mayor parte del tiempo. Ese período llevó unos dos o tres meses. Continuó la etapa de la silla de ruedas, que todavía persiste, después de casi un año. Sin embargo, observamos que estamos arribando, poco a poco, al final de la misma, ya que el bastón, lentamente va ganando espacio a la silla. Seguramente en algunas semanas más la silla de ruedas pasará a la historia, para dar paso a la etapa del bastón.

El aspecto positivo es que se trata de una vía crucis invertida, que avanza hacia la vida no hacia la muerte, una vía crucis de la esperanza, donde las escenas más dramáticas y crueles fueron al principio, para ir avanzado a escenarios más favorables, con menor grado de sufrimiento físico aunque persiste y a veces se agudiza la pesadumbre espiritual. Se trata de un camino que tiene como destino la normalidad, tan deseada y esquiva. Diríamos, en síntesis, que Nair ha avanzado desde el abismo de la muerte hasta cierto lugar intermedio (quizás un poquito más adelante) del camino que lleva a esa cumbre anhelada desde donde se puede gozar una vida plena, donde se puede experimentar el aire fresco de las alturas y la visión amplia y espaciosa que corona el bienestar. ¿Se cumplirán nuestros sueños? ¿Alcanzaremos la plenitud de la vida? ¿La recuperación será total? Dios quiera. Eso es lo que esperamos.

El sabio Salomón, en el conocido texto del epígrafe, exhorta a la juventud a vivir una vida piadosa y eventualmente temperante, para no sufrir los “malos días”, que le sobrevienen a los que no toman en cuenta a Dios y cometen todo tipo de excesos y desenfrenos. Sin embargo, los “malos días” pueden arribar aún en vidas temperantes, por las misteriosas leyes de la genética, como por los incidentes y accidentes de la adversidad. Lo cierto es que estamos atravesando por esos “malos días”, donde los niveles de contentamiento han disminuido sensiblemente. Confiamos en ir recuperando la satisfacción vital, si no el contento del todo, al menos lo apaciguado y sereno.

 

La Agenda del Progreso

“A él le toca crecer y a mí menguar.”

Juan el Bautista (Juan 3:30)

 

Los hechos más significativos de estos últimos meses fueron:

1/enero/2010 – Iniciamos el año con nuestros hijos, Gabriel, Ana y su esposo, Andrés, en nuestro hogar de Montemorelos. Celebramos que dejamos atrás un año siniestro y dimos la bienvenida al nuevo año con gran alegría augurando un año “preñado de esperanza”. Agradecimos a Dios que Ana está embarazada, esperando que el mes de junio se amplíe la familia, con la llegada de una nietita. También auguramos un año de logros en la recuperación de Nair, calificándolo como “el año del despegue”, el año de la recuperación, del “levántate y anda”.

18/enero/2010 – Nair empezó a caminar sola. Apoyándose en el bastón, comenzó a levantar su pierna izquierda y dar pasos. Desde entonces hace ejercicios diarios de caminar, con mucho esfuerzo, ampliando las distancias y la efectividad del recorrido.

25/enero/2010 – Nair dijo: “Basta” a la cama del hospital. No quiso más dormir en esa cama, que tiene algunas ventajas técnicas (como subir y bajar la cabecera y las piernas, como la altura), pero que de alguna manera se asocia a la enfermedad. Prefirió su cama King side, promoviendo el traslado de habitación al dormitorio matrimonial, reproduciéndose las condiciones anteriores a la enfermedad. Aunque ese cambio significó al principio un nuevo esfuerzo para levantase y sentarse en el “trono”, el ejercicio ha fortalecido los músculos del tronco y las piernas, mejorado la performance para levantarse y pararse.

1/marzo/2010 – Pide que le baje las cajas (de roperos y placares) donde guarda ropa, libros, partituras y otros utensilios, iniciando una etapa de revisión y arreglo de toda la casa. Durante varios días estuvo poniendo orden, tirando cosas inútiles y reorganizando lo que mantuvo.

1/abril/2010 – Pidió un conjunto de partituras y se sentó al piano, comenzando a tocar. Por supuesto, utiliza la mano hábil, la izquierda, para tocar la melodía, es decir, lo correspondiente a la derecha. Desde entonces, dedica alrededor de una hora y media por día en tocar el piano. Este hecho es muy auspicioso, ya que en Cuba habían dicho que la lesión había afectado zonas profundas del cerebro, alterando las funciones de comprensión y otras capacidades cognitivas. El poder leer partituras, haciendo los cálculos y los arreglos de sonoridad correspondientes, indicarían que se están restaurando esas funciones del pensamiento.

En general, Nair está más tranquila, con menos escenas de desesperación y angustia, dominada por un estado de ánimo positivo; está más sonriente, hasta con su picardía característica, si bien persiste el problema de comunicación, el brazo y la mano derecha continúan fláccidos y a veces es víctima del vacío existencial, cuando debe enfrentar las horas vacías y silenciosas de ocio, pensando que antes su vida estaba llena de música y el tiempo no alcanzaba, sintiéndose realizada con su vida doméstica, clases y alumnos.

Mientras la paciente crece, al contrario, el cuidador siente menguar sus fuerzas físicas y estado emocional, al estilo de Juan el Bautista. Al finalizar la ayuda extraordinaria que permitía tener una cobertura de enfermería mañana y tarde, ahora cuando los recursos sólo permiten una enfermera a la mañana, de lunes a viernes (además de la misma atención de rehabilitación, con tres personas que la atienden todos los días), el cuidador debe ocupar toda la tarde, noches y fines de semana atendiendo la paciente, en desmedro de su producción intelectual y bienestar personal.  

 

La Comunicación

“El lenguaje se articula de acuerdo al mundo

 que quiere representar”.

Paul Ricœur

 

Los expertos en comunicación humana destacan tres aspectos o dimensiones de la comunicación, a saber:

1.      Sintáctica: trata de la estructura de la transmisión de la información, es el aspecto interno de la comunicación, de cómo se organizan los signos, según estudia la gramática.

2.      Semántica: se refiere a las relaciones del significado con los signos del lenguaje, entender lo que quiere decir el hablante.

3.      Pragmática: abarca el área de la conducta, ya que la comunicación no implica solo el lenguaje verbal, sino los énfasis y silencio (lo para verbal) como la comunicación no verbal, lo gestual y sus aplicaciones al contexto, las relaciones del hablante con el receptor.

Los problemas de comunicación de Nair no están en el campo sintáctico ni pragmático, en lo cual ha avanzado mucho, sino en el ámbito semántico, más específicamente en la articulación de los sonidos que puedan expresar su pensamiento. Ella parece saber claramente lo que quiere decir, trasmitiendo ciertos sonidos, pero los tales no se ajustan a los códigos normales del lenguaje, por lo menos, en su mayor caudal. Algunas expresiones de uso cotidiano (saludos, afirmación y negación, constataciones, etc.) puede reproducirlas, pero no es posible entenderle una narración de sucesos o el relato de sus pensamientos o sentimientos. Aquellas gratas conversaciones que manteníamos comunicándonos nuestros sueños y planes, solo tienen un sentido unidireccional, respondiendo ella con un silencio expresivo y aquiescente. Todavía no puede representar verbalmente su mundo interior, más que con gestos de desazón, impotencia o con el fluido de ese llanto triste, que a veces anega sus ojos y rostro angelical, haciendo subir una pena honda; llanto con el cual sublima los agobios del corazón. A veces su mirada distante permite suponer que su pensamiento vaga por esferas ignotas para mi e indescriptible para ella. Son esos momentos entristecidos, que especialmente se alimentan con las sombras de la tarde, los que expresan una abrumadora sensación de vacío, en un estado de encalmamiento crepuscular resignado. En esas circunstancias, cuando el silencio no la domina y pueda articular algún sonido, su voz se suaviza como una caricia y adquiere un matiz de dulzura celestial, que enternece el corazón.

Decía Oscar Wilde que los sufrimientos de la vida conducen a Dios, en una bella poesía titulada, Tristitiae:

Afortunado aquel que vive tranquilo

con monta­ñas de oro en sus vastos dominios,

sin preocuparse por el ruido de la lluvia,

por el estrépito de los árboles al caer.

Afortunado aquel que nunca ha conocido

la angustia de los años del hambre,

un padre anciano pesaro­so y enfermo,

una madre llorando en soledad.

Más afortunado aquel cuyos pies han pisado

los cansados caminos de luchas y afanes,

pues los sufrimientos de su vida

serán escaleras para llegar a Dios.

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